De qué hablo cuando hablo de comunicación interna

Honestamente, poco se habla de comunicación interna, son pocas las agencias que abierta y orgullosamente se dicen especialistas en esta materia. Tal vez porque la publicidad y las relaciones públicas tienen mucha más parafernalia alrededor, el alcance puede ser brutal, pues generalmente se busca hablar de masas como público objetivo, y por lo mismo, sus presupuestos suelen tener muchos ceros, lo que da para hacer mucho show. Así que en la comunicación externa suele haber mucho glamur… cosa que no siempre encontramos en la comunicación interna.

Sin embargo contar con una estrategia al interior de las empresas es tan fundamental como lo otro, no solo porque los colaboradores suelen ser los principales embajadores de las marcas, sino porque el talento interno es el que realmente impulsará, o no, a una compañía hacia el éxito, hacia el cumplimiento de objetivos, o cuando están muy muy motivados, son quienes pueden llevar a las compañías y a las marcas a un nuevo nivel.

La comunicación interna juega un papel fundamental para lograr que los colaboradores entiendan y asuman la visión y estrategia de la compañía, para garantizar que día a día su trabajo individual esté conectado con esa estrategia dando lugar a la productividad que lleva a alcanzar constantemente las metas. Es así como la comunicación interna deja de ser, lo bonito, o una lista de cumpleaños en power point, y se convierte en un socio estratégico del negocio. Y sí, los cumpleaños también son importantes, porque cada día tenemos que impulsar que las compañías sean más humanizadas, entendiendo por esto que el corazón de una empresa realmente está en su gente; por esto los cumpleaños sí son importantes, así como una buena integración entre las áreas del liderazgo y el resto de los empleados, y todo aquello que fortalezca un buen clima; pero subutilizamos mucho el poder de la comunicación, cuando solo la dejamos para eso que es “bonito”, o para que sirva solamente al área de Recursos Humanos.

Mantener una comunicación abierta también es un excelente termómetro para percibir cómo se sienten los colaboradores y cuáles son sus motivadores, esto nos permite enfocar proyectos y estrategias específicas a ciertos grupos. Y es que la comunicación interna no es tan diferente de la comunicación externa, en realidad se trata también de un público que recibe constantemente estímulos y mensajes, que todo el tiempo busca más y a los 30 segundos se aburre si no eres lo suficientemente entretenido, y de quienes hay que entender sus intereses y motivadores para lograr que estén comprometidos con la empresa y así caminar todos hacia un objetivo en común, la única diferencia es que este público está cautivo, cosa que puede hacerlo un poco más fácil en cuento a definición, segmentación y geolocalización, pero muy complejo por estar limitados a ciertos medios y además estar bombardeados por mucha información del día a día.

La comunicación corporativa es sin duda un reto, pero entre más importancia y credibilidad se le da, mayor impacto puede lograr. Al final todo el tiempo comunicamos, no hay porque pensar que dentro de las empresas esto ocurre distinto, pasamos 8 horas (o más) diarias en un espacio que todo el tiempo nos está hablando, hagamos que eso que se dice sea comunicación de alta calidad.