Las medidas de la comunicación

Si tuviera que hablar de un solo reto de la comunicación, sin duda hablaría de su medición.

Técnicamente hay varias formas de sacar números: prints, clics, likes, respuestas, asistencia… Pero cuando un cliente pregunta: y cuántos ventas puedo garantizar… ahí “la puerca tuerce el rabo”, diría mi abuela.

Es importante medir la comunicación, y establecer parámetros que nos obliguen a mantener altos estándares de calidad, a ser exigentes con la periodicidad de nuestros mensajes, a plantear estrategias que estén realmente enfocadas y dirigidas para que los call to actions que lancemos le hagan sentido a nuestra audiencia. Es fundamental cuestionar lo que estamos haciendo, y evaluar constantemente la respuesta de nuestros públicos para ver si realmente construimos y les contamos una historia con la que pueden conectar, o solo somos un mensaje que dejan pasar de largo. Sí, por supuesto que todo esto es importante y es casi una obligación del área o agencia de comunicación, pero decir, cuántos X productos vas a vender con mi estrategia simplemente es imposible.

No podemos seguir pensando a las marcas o empresas como entes que se componen por partes independientes, nada en esta vida funciona solo, y la naturaleza es la mejor muestra de ello, somos una serie de cadenas y consecuencias, y lo mismo pasa en la comunicación. El trabajo de comunicación es hacer camino, le ponemos tierrita, alimento y agua, pero es fundamental que el vendedor refleje la historia que creamos, y que el producto (o empresa) sea un ejemplo tangible de esa historia, la experiencia se cumple hasta que le doy un trago al refresco y realmente me hace sonreír, o hasta que en una empresa veo que su objetivo fundamental realmente conecta con lo que a mi me importa e inspira, y que día a día y en cada acción la marca o la compañía son un vivo ejemplo de lo que predican. La comunicación no vende, porque “no se manda sola”, debe estar alineada a la filosofía, debe acompañar una estrategia de negocio, debe caminar de la mano de la mercadotecnia y de la fuerza de ventas, pero sobretodo debe ser la voz del producto, para que en conjunto se obtenga una gran experiencia.

Así que sí podemos medir la comunicación aunque esto nos haga explotar la cabeza, pero en solitario no vendemos. La clave está en volver a la comunicación una parte fundamental de la estrategia, es ahí en donde se dan los resultados y es ahí en donde se le pueden exigir números y más.